domingo, 30 de mayo de 2010

RAM (Real Academia Mexicana)

Todos sabemos que a lo largo y ancho de nuestro continente los acentos, modismos y palabras varían, a pesar de que hablamos el mismo idioma. De hecho ya escribí algún blog sobre ese tema. Pero hay ciertas expresiones mexicanas que valen la pena destacar porque no tienen desperdicio (con todo respeto). Veamo algunos diálogos que se pueden dar:

- ¿Qué horario tiene el museo?
- Abre hasta las 10 de la mañana
- ¿...?

Esto quiere decir que abre DESDE las 10 de la mañana.
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- Bueno, muchas gracias por todo. Ya me voy
- Ah! ¿Te vas luego luego?
- ¿...?

La expresión "luego luego" significa YA.
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- ¿Cuando vuelves?
- Ahorita, ahoita

Recomendación de esperar sentado, pues "ahorita ahorita" abarca un período indeterminado de tiempo que puede variar entre 2 minutos y 3 meses.
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Otras recomendaciones y cosas que hay que saber para que su estadía en México sea más agradable:
.- Puto el que le va al América.
.- Sabemos por el Chavo del 8 que torta es sandwich y ahuacate es palta. Así que pastel es torta, jitomate es tomate, chile dulce es morrón, piña es ananá, güera es rubia, carro es auto, la neta es la posta (verdad), tope es lomo de burro, un pendejo es un pelotudo (bastante ofensivo), fresa es concheto (además de frutilla), claxon es bocina, los jefes son los viejos (padres), la vieja es la novia y algo padre, chido o chingón es algo copado (muy bueno).
.- La neta es chida pero inalcanzable.
.- Puto el que le va al América.

viernes, 28 de mayo de 2010

De cierto desierto (no tan) desierto

Neblina matutina en Estacion Catorce, antes de partir hacia Real de Catorce.





In the desert, you can't remember your name
(America, Horse with no Name)


Hace ya varios dias que pasó todo esto, pero necesitaba tiempo para asimilarlo antes de escribir.

Real de Catorce es un pueblo totalmente encerrado entre montañas, en el medio del Desierto Potosino, en el estado de San Luis Potosí. Tan encerrado está que para llegar hay que atravesar un tunel de casi 3 kilómetros de largo.




Fue fundado a mediados del 1700 por las minas de plata que encontraron los españoles quienes esperaban algo como el Cerro Rico en Potosí, Bolivia y de ahí su nombre. En su esplendor tenía hermosas casas, mucha vida comercial y se vendían todo tipo de joyas y artículos lujosos. Sin embargo, a fines del siglo XIX comenzó a decaer y en la actualidad no hay más de 1000 habitantes.


En cierto sentido es parecido a Iruya (toda esta zona hace recordar al Noroeste Argentino), con calles muy empinadas, de piedra y dificil acceso, una linda iglesia y no mucha vida durante la semana, aunque sábado y domingo hay bastante turismo.



El solo hecho de caminar por Real lo hace sentir a uno en un lugar mágico. No es una "ciudad fantasma", pero en algunas cuadras se le acerca bastante. 




Al desierto se van
los que quieren estar solos
(Los Piojos, Al Desierto)


Más allá de todo esto, el motivo más importante por el que tenía ganas de visitar esta zona era para conocer el famoso desierto, un lugar sagrado para varias tribus nativas mexicanas. Pero no se imaginen un desierto como el del Sahara o como el que estuvieron visitando Martu y Pau. Si bien es una zona tremendamente árida, hay vegetación. El piso es de piedras, no de arena, y hay una enorme variedad de cactus y plantas que se adaptan al clima de la región.



De día los paisajes abruman. Uno puede caminar por horas y horas sin aburrirse de las maravillosas vistas (aunque les recomiendo llevar mucha agua). Las montañas también ayudan a generar contrastes junto con el sol, las nubes y la diversidad de tonos verdes que se ven.


Pero todo cambia y se pone más interesante de noche. Así que, gracias a la invitación de unos mexicanos que conocí en Real, fui a pasar la noche al medio del desierto.

Por qué estaba Naum? Porque era su cumpleaños. Y Ulloa era su cuate, y Alex se lo había encontrado un día que los dos andaban perdidos en el desierto y Friman los había conocido en Real y Fogoso era un gran amigo y Nadjieli su novia, y Lia la hermana... y así podríamos seguir. Y yo me los crucé en el momento y lugar indicado. Así que todos compartimos 24hs en aquel lugar tan mágico y especial.



Agua, como te deseo
Agua, te miro y te quiero

Por la ruta, caminando y haciendo dedo, llegamos hasta "la antena", la marca tan deseada. Desde ahí continuamos la peregrinación durante casi una hora adentrándonos hasta dejar atrás todo vestigio de civilización (o eso creíamos). Cuando ya anochecía, armamos las tiendas y el fuego, fundamental para combatir el frío.


Entre música improvisada, charlas, bromas y fotos se hizo la hora de dormir. Y si bien uno espera la salida del sol para sentir un poquito de calor en el cuerpo, rápidamente se arrepiente. Es que sin lugar para protegerse más que dentro de la carpa (la cual llega a parecer un sauna) los rayos del Astro Dios son inclementes. La sensación de derretimiento es constante. El agua potable empieza a escasear, pero las ganas de irse todavía no llegan... ¡Una nube, por favor! ¡Un poquito de lluvia!



Agua, cayendo del cielo
Con furia y sin freno.
(Los Piojos, Agua)

"Hay que tener cuidado con lo que uno desea" me dijo un sabio. Y es que la lluvia, finalmente, llegó. En 20 minutos el cielo se encapotó y se largó una tremenda tormenta que al principio resultaba hermosamente refrescante y un par de minutos después se tornó tremendamente congelante.
El viento volaba las carpas, el agua mojaba la ropa y las ramas y el frío calaba los huesos. Parecía de película, pero el cambio fue instantáneo. Y ahí, el arrepentimiento otra vez. ¿Preferís morirte de calor o no aguantar el frío? Uno termina por aprender que el desierto es algo para respetar, un lugar donde no se jode.
Pero como siempre que llovió paró, un rato después salió el sol otra vez. Y ahí ya no teníamos agua para calmar la sed. Por suerte (en realidad no) a 2 kms. de donde estábamos, estan construyendo un museo. Una horrible estructura de hormigón en el medio de la nada. Pero al menos nos sirvió para que los albañiles nos regalaran agua con la que aguantamos el resto de la tarde.


Como conté antes, esta zona de México es sagrada para algunas tribus nativas. Una de ellas, los Huicholes hacen una peregrinación anual de varios cientos de kilómetros hasta aquí para juntar Peyote. El Peyote (o Jícuri, o Lophophora Williamsii) es un cactus que crece a ras del suelo y en el cual -para ellos- se esconde un Dios. Lo comen en ceremonias y la mitología dice que les ayuda a predecir lluvias, estimar tiempos de siembra y cosecha, etc. Es muy difícil de encontrar, ya que se esconde debajo de otros arbustos para protegerse del sol y de los depredadores.
Tiene muchas propiedades, algunos dicen que medicinales o curativas. La verdad es que su principal ingrediente es la mezcalina, un potente alucinógeno, y por eso está prohibido por la ley mexicana (aunque los Huicholes tienen un permiso especial).
¿Se preguntaran si lo comí? Sí.
¿Les voy a contar? No.


Yo me volví al pueblo, dejando atrás una gran experiencia, con el arcoiris como guía. Algunos se quedaron a pasar una segunda noche allí. Para mi fue suficiente, el desierto me enseñó mucho en solo 24 horas.

jueves, 20 de mayo de 2010

El camino de la Independencia

Después de 3 semanas pude escaparme, por fin, del DF. Salí con Sol, una chica argentina que vive ahí hace más de un año hacia San Miguel de Allende. Allí llegamos a la casa de unas amigas suyas, Flor y Tamara que nos hospedaron por el fin de semana con muy buena onda.

San Miguel es una muy linda ciudad, aunque un poco rara. El tema es que -no sé muy bien por qué- se transformó en lugar de retiro para gringos de más 60. Así que un domingo por la tarde en la plaza central uno puede escuchar hablar más en inglés que en castellano.



Más allá de este dato, San Miguel tiene mucha vida y muchas callecitas que valen la pena caminar. La Catedral impresiona con su estilo único, "mezcla perfecta de Gaudí y Disney" como dijo Tami.



Toda esta zona central-norte de México está tapizada por la historia, ya que personajes importantes nacieron o pasaron influyentemente por aquí, como Hidalgo, Allende, Pancho Villa, etc. Y esto se remarca mucho más ahora, que se festejan el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución. Pero al igual que en Argentina, este festejo es medio trucho ya que si bien el movimiento independentista comenzó en 1810 (como nuestra Revolución de Mayo), México no se declaró oficialmente independiente hasta 1821. Ya vendrá otro presidente a festejar los 200 años dentro de 11 más...

Desde San Miguel me fui a Guanajuato, siguiendo la recomendación de mi hermanecido Ale, quién acertó maravillosamente. Guanajato es hermosa. Una ciudad en el medio de las montañas, fundada por las ricas minas de plata y oro que allí se esconden. Los edificios coloniales, las fachadas coloridas, las plazas y placitas llenas de árboles, los teatros, los museos, los monumentos, las calles que se curvan y enriedan, los mil y un callejoncitos y los túneles que la cruzan por debajo hacen de ella un lugar ideal para los turistas, pero también para todos los mitos y leyendas que encierran.



Desde la historía del Pípila, el mítico personaje que incendió el edificio donde se atrincheraron los españoles, hasta el Callejón del Beso, donde dos enamorados (obviamente ella rica, él pobre) se besaban de balcón a balcón aprovechando lo angosto de esa callejuela, uno puede quedarse horas escuchando las historias que tiene esta ciudad.



Pero además, en Guanajuato me hospedaron (por couchsurfing.com) 3 chavitas divinas. Es que esta es una ciudad que vive básicamente por la Universidad, a la que asiste gente de todo el estado. Y Diana, Indira y Gaby, estudiantes de Artes, abren la puerta de su hermoso departamento a cualquier turista que pase por ahí. El día que llegué había 2 chicas de EE.UU., un chico de Ecuador y un belga. Cuando se fueron, cayó una pareja de gringos, John y Kim, muy buena onda. Así que mi estadía fue extremadamente agradable (como las empanadas argentinas que veden...).


Y por si todo esto fuera poco, el fin de semana nos fuimos todos juntos a León, donde vive la familia de Diana. Tienen una casa en las afueras, con un jardín enorme donde un servidor hizo asado a la argentina para todos los presentes. Y a pesar de que la carne no era de lo mejor, todos disfrutamos un hermoso día culminado con pastel de manzana con frutillas y helado.



El domingo cerró de manera perfecta festejando el campeonato del Bicho por las calles de León...

jueves, 13 de mayo de 2010

Más del DFectuoso

Paseos por la Ciudad de México y alrededores, bajo un sol abrasante, ideal para caminar...

Visité el Museo Casa León Trostsky, donde vivió los últimos años de su vida. Estaba exiliado, acusado de traidor por Stalin, quien había puesto a todo el Partido Comunista en su contra. Vivía muy austeramente, en el barrio de Coyoacán, en una linda casa donde criaba gallinas y conejos junto con su mujer y su nieto. Allí, pese a la guardia permanente que tenía sufrió dos atentados. El primero falló, inentendiblemente a mi juicio, ya que dispararon 200 balas en una habitación muy pequeña pero él y su esposa se escondieron debajo de la cama. El segundo, mucho más simple fue el definitivo: le dieron en la cabeza con un pico de minería y murió horas más tarde en el hospital. El museo está bien armado y es interesante. También se guardan allí sus restos.




Las caminatas en la ciudad y sus barrios son interminables. Se puede caminar por la monumental Avenida Reforma (estilo 9 de Julio), llena de estatuas y glorietas y después perderse en las calles de los barrios de Roma, Condesa y Zona Rosa, llenos de bares, restó, pubs, tiendas de ropa, sex shops...






Hacia el sur está la sede de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), una Ciudad Universitaria con todas las letras, no como la nuestra. Están todas las facultades, en un predio enorme que incluye museos, cines, una reserva ecológica, el Estadio Olímpico de los Pumas, un supermercado y mil cosas más. Para moverse por dentro de la CU hay buses gratuitos y un sistema de préstamo de bicicletas con distintos puntos para tomarlas y dejarlas.

Una de las cosas más impresionantes es el edificio de la biblioteca, con murales en sus 4 fachadas hechos con... mosaicos!! En ellos se muestra la historia de México, así como también nombres y sucesos de la historia del conocimiento y la ciencia.




A 1 hora de la ciudad, hacia el norte están las ruinas de la ciudad prehispánica (no maya, ni mexica, ni olmeca) de Teotihuacán. Era una enorme urbe en su época gloriosa y fue abandonada aunque no se sabe con certeza las causas. Los Aztecas la consideraban un sitio religioso y ceremonial muy importante. Se destacan por sobre todo la Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna, dos enormes construcciones desde las que se tiene una gran vista de todo el valle.






Pero no todo es trabajo de turista. También descansé en Cuernavaca, donde comí asado (camarones incluídos), leí, tomé sol y fui a la pileta. 






Así pasó el DF, ahora hay que salir a recorrer este enorme país...

lunes, 10 de mayo de 2010

Cultureta Chilanga

Cosas que pasan en la Ciudad de México, también conocida como:
el DFectuoso
Chilangolandia
el Tristito Federal

Así da gusto que lo inviten a uno...


Chaplin no llega a cruzar con tan poco tiempo!


No siga como Argentina, mejor doble en Venezuela a la... ¡¿derecha?!


...hay un águila comiéndose una serpiente emplumada en la punta de un cactus en el medio de una isla en el centro de un lago en lo hondo de un valle (...) en el fondo de la mar!


Un taxista me contó que una vez metió 12 (sí, doce) pasajeros...

sábado, 8 de mayo de 2010

Semana cultural

Historia, tradición, cultura, modernidad. Plazas, parques, calles. Casas antiguas, rascacielos. Museos, exposiciones, galerías, iglesias, palacios. La Ciudad de México lo tiene todo. También conocida como Chilangolandia (chilango es el gentilicio, como "porteños") es una capital con todas las letras.

Si bien da un poco de hueva (fiaca) por su enormidad, es un gusto pasear por esta ciudad. Entre el metro y los buses se llega fácil (fácil no es rápido) a cualquier lugar. Así que después de una semana de adaptación, empecé a recorrerla. Y si había estado aquí hace 2 años, repetí algunos lugares y conocí otros nuevos.

El primer lugar que visité fue un museo a cerca de la Matanza de Tlatelolco. Fue una represión policial a una marcha de estudiantes, en 1968 muy poco antes de que se celebraran los JJ.OO. en la ciudad. En la llamada Plaza de las Tres Culturas (hay restos de una ciudad Maya, una iglesia y monoblocks modernistas) le dispararon a la multitud, aunque obviamente el gobierno dijo que los estudiantes fueron los que comenzaron con las agresiones. Muy interesante y bien armado.


Esa zona, Tlatelolco, era una ciudad satélite de la enorme Tenochtitlán. Y, según cuentan, fue el último reducto azteca que conquistaron los españoles. La ciudad fue heroicamente defendida por Cuauhtemoc, el último emperador mexica, y su pueblo, pero finalmente se rindieron ante Hernán Cortés y los suyos, que traían armas de fuego y mucha más gente. 
Es extraño (y admirable, creo yo) cómo los mexicanos asumen que son una mezcla de ambas culturas. Será una mezcla extraña, sí, pero de alguna forma envidiable. Es que lograron, a lo largo de 500 años, mantener una enorme parte de la tradición de cada pueblo indígena a la que le sumaron el concepto religioso y evangelizador de los conquistadores. Así llegaron a ser el pueblo que son hoy, que adoran a la Virgen de Guadalupe y festejan el Día de los Muertos con igual fervor.


El Centro Histórico es inabarcable. Ni siquiera en varias visitas uno puede recorrer todas sus iglesias, calles, museos, plazas, etc. No por nada fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. En las fotos aparecen: el Palacio de Gobierno (donde están los famosos murales de Diego Rivera que cuentan la historia de Mexico desde los indígenas hasta la Revolución), y la Catedral. Valgan como ejemplo de tanta belleza arquitectónica y artística.







Alejándose del Zócalo (la plaza central), se puede visitar -y soñar una tarde de verano- la Alameda Central (un hermoso parque, al que también D. Rivera le dedicó un mural con ese título). Tiene un imponente monumento a Benito Juárez, héroe nacional por ser quien restaura y consolida la República luego del breve período en que fuera un Imperio gobernado por Maximiliano de Habsburgo. Juárez, primer presidente de origen indígena en toda América, mandó a fusilar a Maximiliano luego de que le fuera retirado el apoyo -y las tropas- de Napoleón Bonaparte, más preocupado por sus problemas en Europa.
De esta forma comienza el período conocido como la Reforma. Son de esa época las leyes que separan al Gobierno de la Iglesia, las que hacen a todos los ciudadanos iguales ante la ley, la de matrimonio civil, libertad de cultos, etc. 


En uno de los extremos del parque está el Palacio de Bellas Artes, el museo más importante de la ciudad. Tiene (por su puesto) murales de D. Rivera, pero también de Siqueiros y otros muralistas mexicanos. Pude además visitar una muy buena exposición de Magritte, que me gustó mucho.





Por último subí a la Torre Latinoamericana, justo frente al museo. Tiene un mirador en el piso 48 desde el cual se aprecia gran parte de la ciudad, el valle y los volcanes. Obviamente no me perdí el atardecer desde ahí arriba y pude sacar fotos del museo, de día (con la Alameda y el Hemiciclo a Juarez asomando sobre la avenida) y de noche.



Qué se creían? No solo ellos (http://martuypaudeviaje.blogspot.com/) pueden hacer blogs con cultura, clase de historia y buenas fotos...

Tomá!